El trazado plano de Berlín y sus enormes espacios públicos abiertos (hola, Tempelhofer Feld) la convierten en una de las capitales europeas más amigables para el longboard — kilómetros de asfalto liso con espacio de sobra para bailar, empujar o simplemente rodar sin parar.
Asfalto abierto en el antiguo aeródromo de Tempelhof — espacio infinito para rodar y trazar curvas.
Abrir InstagramUn espacio abierto enorme e icónico en el antiguo aeródromo de Tempelhof, genial para relajarse y practicar trucos — incluso en un día concurrido de verano hay sitio para todos, y es un imán para rollerbladers, kiteboarders y mucho más.